En la calle Ruiz Hernández encontramos una puerta que da paso a otro mundo. Si te apetece huir de lo tradicional aquí encontrarás un oasis reconstituyente que hará las delicias de tu ansia de viajar, cambiar o escapar.
En este local prima la estética. Hay de todo, y cuando digo de todo es de todo. Paredes decoradas con los más variopintos pósters y cuadros... probablemente producto de numerosos viajes o búsquedas en internet y en tiendas especializadas. Y digo probablemente puesto que no lo sé a ciencia cierta, sólo creo no equivocarme cuando digo que la decoración es tan diversa que haber conseguido esa colección de elementos decorativos ha tenido que ser una larga y difícil tarea. Me gusta.
Lo confieso: inicialmente me pareció estéticamente pretencioso, caótico y desestructurado... (como criticona que soy las impresiones negativas siempre son las primeras en salir), pero es mejor no guiarse de las primera imagen que te da un sitio. Con el tiempo me dí cuenta de todo el encanto que tiene ese eclecticismo. Esto, que puede parecer simplemente una alternativa más a todos los bares que haya en una ciudad, no lo es tanto en una ciudad como Valladolid, en la que el gusto por lo barroco y lo contracultural es una mera anécdota... Así que estarás de suerte si te enamoraron los bares del barrio Gótico de Barcelona.
Un rasgo caracterisitico de esta multiculturalidad es la gran variedad de cervezas que tienen, hay dos grandes cámaras con botellas de todos los rincones del mundo, de todos los tipos y sabores. Tras unas cuantas entradas en este blog ya os habréis dado cuenta de que la 'Criticona!' es una gran amante de esta bebida, así que un bar con una variedad así lo tiene facilísimo para conquistarme, y espero que para conquistaros a vosotros también ;)
A pesar de que la estética es más cercana a la de un bar de tarde-noche, tienen una carta de curiosos platos para comer o cenar: Humus, guacamole, carpaggio di buey, jamón de pato, foie de pato, trío de quesos y guisantes con wasabi. Si eres de los que no se arriesgan puedes pedir una ensalada, tienen tres tipos: passion, italiana y de algas. Lo más caro es el trío de quesos que vale 12€, todo lo demás cuesta entre 4 y 7€. Por ese precio merece la pena probarlo.
Y para después de comer o cenar ¿qué tal un café o un té? ¡Probablemente de los mejores de la ciudad! Puedes animarte también con un batido natural de frutas o un magnífico cócktail. ¡Tú decides!
Así que ya sabéis, salid de los ya conocidísimos bares que hay junto a la Facultad de Derecho y pasaos algún día por aquí dando rienda suelta a vuestro espíritu más cosmopolita, ¡os gustará!
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